sábado, 25 de octubre de 2008

La ampurdanesa



Piedra tallada
sobre cantos rodados
carrer abajo
rieras medievales
esculpidas por artesanos eruditos
fortalezas, castillos
pueblos alzados en murallas
salvaguardan la ofensa del enemigo.

La gula que desemboca en mi buche
en la gola del Ter
de entrantes amanidas de huerta
alioli, pantumaca
butifarra con monchetas
arrossos servido en paellera
salteado con rovellons
y de postre
crema típica catalana, en vasija o en pastel.





La lluna llena
reverbera en calellas
de pescadores inmobiliarios
“avua” que no has de explotar
déjala arrendar
la lluna llena
abriga campos
de agricultores agentes de la propiedad
quien a buena urbanización se arrima
buena jubilación le cobija
que la pela es la pela
y cuando la bolsa sona
se desploma

apago la tele
que no se deprima mi papá.

Tomé por error la píldora filosofal
creyéndola para el mareo
que son retorcidas las curvas
que afronta el vehículo de paseo
espero un efímero efecto
que es contraindicada tanta retórica
para una coqueta
párvula dieciochomesina.

jueves, 2 de octubre de 2008

Reminiscencias (vi) de un agosto ocioso




Pánico en la playa
pataleo histérico
la amenaza está en el agua.

De temperatura helada
el termostato no es el mismo que el de casa
a cobijo de la embestida del oleaje
entre cuatro paredes de mármol nacarado.

Le golpeo con la mano
y me relaja
me sumergen las piernas
me embelesan con artimañas
y caigo en el quite
voy soltando pedaladas acuáticas.

Todo parece que vuelve a la calma
pero el peligro acecha
con su traje granular.

Poso los pies en el firme suelo
y me ataca las palmas
se me enrosca en los pies
agárrame fuerte
elévame en volandas
llévame hasta la toalla.

En mi isla textil estoy segura,
rodeada de la arena
marabunta que se reproduce
que espera impávida mis andanzas.

Secarme la braguita de baño
sacarme pronto al parque
que yo no vuelvo a la playa.

Reminiscencias (v) de un agosto ocioso




Sube y baja
ida y vuelta
el viento acaricia tu pelo
te emboza la cara
disfrutas con el bamboleo.

Impulsan mis manos
tu viaje limitado por anclajes
el péndulo con asiento
adquiere vertiginosa velocidad.

“que de aquí no hay quién me baje
que ya guardamos cola
de tres niños de espera”.

Tras visados
y algún que otro vuelo con escala
en la terminal de mis brazos
el ingenio pierde brío
la cápsula espacial hace freno.

La pataleta de dos segundos
la carrera hacia otro invento
una moto de muelles
el tobogán, la avioneta
y de nuevo las colas del bamboleo …

Reminiscencias (iv) de un agosto ocioso




Lectura el rumor de las olas...


Los primeros colores
en libros de cartón
el color hormiga
la tez del cerdito que va a la granja
el tinte de la zanahoria que devoró el conejito
la tonalidad del mar que acuna las olas
la gama relajante de las nubes
el pigmento del tomate madurado en la huerta
la gama que comparten la lechuga, la rana y la manzana
el colorido del pollito que rompió su cáscara.

Y cambio de ejemplar para iniciar
la cuenta hasta diez
saltando del uno al ocho
del tres al diez y vuelta al dos
que aún no sé de orden
ni jerarquías de numeración
sólo sé de agrupaciones de coches de juguete
de regalos empaquetados
de lápices de colores
de ositos de peluche
y patitos de goma alineados.

Cuéntame de nuevo de qué color son mis ojos
que años tengo uno
y libros tengo dos …