Sigilosa
ahora nadie vigila
papá informático
los abuelos cocineros
mi mamá se descuida.
Al acecho del botín
curioso cofre de tesoros culinarios
ante mis ojos brillan
apetitosas joyas plateadas.
Me han descubierto
me sorprenden por la espalda
con las manos en la masa
a mi que me registren
que el polvo lácteo impregna mis huellas.
Difícil oficio el cazador de tesoros.