La vida a los ocho meses
es dulce
como berretes de chocolate
Mis primeros yogures
natillas de caramelo
galletitas que se desmigan
delicias con forma de dedo.
Que si mis frágiles piernas me responden
me levanto y me mantengo
que cada día ejercito
a modo de pataleo
pero de pura vagancia reniego del gateo.
La vida a los ocho meses
pasa el filtro de mi boca
que aunque todavía desdentada
firme mandíbula trituradora.
Y pese que aún no me decanto
por la primera palabra de mi vocablo
ya declamo gorgoritos
como parte de mi canto.