Ya llegó el verano
mis piernecitas blancas
al sol del estío.
Arden las hogueras de San Juan
de rescoldos primaverales
camina el solsticio de fuego vivo.
Ya comenzó el verano
la desnudez nívea de mis muslos
ajenos al declive del frío.
La noche más corta
canícula en el hemisferio Norte
en las estribaciones del mes de julio.
Ya me impregnó el verano
su dosis de bochorno
sus píldoras de vitalidad.