Acuarelas de colores
guiñoles que claman
venganza
vociferando incomprensibles lamentos.
Y me revuelco
y ataco con saña su nido
y sus aposentos
estiro mis piernas
y afinan sus instrumentos.
Mi isla mágica
de batracios y peces
de especies voladoras
al alcance de mis fueros.
Y el círculo se queda pequeño
oteo sus confines
ya no quedan tan lejos.
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